lunes, 12 de octubre de 2009

Google Maps pisa fuerte en Argentina

Con una campaña a todo trapo que culminó en las inmediaciones del Planetario porteño, el gigante Google presentó oficialmente en los últimos días su servicio Google Maps en Argentina.

Si bien los mapas ya fueron publicados hace tiempo, sólo brindaban información cartográfica, lisa y llana. A partir de ahora, el dominio .ar garantiza el acceso a nuevos servicios que son, en definitiva, lo jugoso del producto.

A continuación, lo más importante en materia de viajes:

Cómo llegar: el sistema traza el camino más práctico para llegar de un punto a otro, sea a pie o en auto (el transporte público todavía no fue habilitado). Ofrece también rutas alternativas, y hasta un cálculo sensato de distancia y tiempo de viaje. Según las pruebas que hizo Lo que Robinson Cruzó, funciona a la perfección cuando se trata de recorridos dentro de la ciudad de Buenos Aires, y con bastante certeza en trayectos interurbanos (los sentidos de las calles de localidades del interior presentan algunos errores).

Mis mapas: permite a los usuarios a incorporar contenido (desde fotos hasta trazados) para compartir con amigos o familiares.

Mapplets: una variación técnica de la novedad anterior. Son mini aplicaciones que pueden ser incrustadas dentro de Google Maps, incorporando nuevas capas de información para los usuarios.

Listado de comercios: como el título lo indica, facilita la búsqueda de restaurantes, tiendas, etc. Lo interesante es que cualquiera puede agregar un negocio al registro, y gratis. Para colmo, es harto sencillo.

Google Maps también puede instalarse gratis en los celulares, funcionando como un término medio entre un GPS y la Guía Filcar. A través de las antenas de telefonía móvil puede deducir la ubicación del usuario (con un margen de error de 1km, eso sí).

De yapa: Google confirmó que ya está trabajando en Buenos Aires para incorporar en los próximos meses su servicio Street View, que permite tener una vista de 360º en distintos puntos de la ciudad.



Las fotos fueron tomadas de saltandosobrelaciudad.com y mujerestic.com.

lunes, 5 de octubre de 2009

Desde otro ángulo: Puente del Inca

Probablemente la mayoría de las personas que hayan pisado suelo mendocino visitaron el Puente del Inca. ¿Pero cuántos se tomaron un minuto para mirar a sus alrededores?







(Más fotos: flickr.com/tomasyelmini)

domingo, 4 de octubre de 2009

Villa Traful

Este pueblo de la provincia de Neuquen invita a convivir con la naturaleza en todas sus formas. Ubicada en la ladera de la montaña, sobre el imponente lago Traful. Su construcción escalonada permite que todo esté situado frente al espejo de agua.

Constituye un paseo obligado desde Bariloche o San Martín de los Andes, separados por unos 100 kilómetros, o desde Villa La Angostura a 60 kilómetros. Algunos sectores de los caminos son de ripio. En verano hay buen mantenimiento; en invierno habrá que consultar en la zona antes de abordarlos, debido a posibles nevadas y hielo sobre la calzada.

Sus calles interiores no son rectas sino sinuosas y priorizan los desniveles del terreno. Permiten un dibujo irregular pero prolijo.

En medio de varias especies arbóreas, las construcciones se han adaptado a los bosques altos y cerrados y la madera se hace presente en construcciones y vallados.

Villa Traful tiene el honor de contar con las aguas puras, cristalinas e incontaminadas de un lago que se mimetiza con los colores del cielo.

Los amantes de la pesca tienen aquí variedad de posibilidades para obtener un buen salmón en sus ríos y lago.

Villa Traful crece dentro del parque nacional Nahuel Huapi y por ello mantiene ciertas características de manejo del suelo, de forma de vida y de cuidados que evitan contaminar el medio ambiente.

Los paisajes, los perfumes y el modo de vida de Villa Traful ofrecen tranquilidad y tiempo para disfrutar de la naturaleza en estado casi virgen.

jueves, 1 de octubre de 2009

La otra migración. Nota a senegaleses.

Cuantas veces uno se pregunta de que nacionalidad son las personas que uno encuentra vendiendo bijouterie en pleno centro porteño. La nota se titula así, porque lejos de ser una migración turística, como la mayoría de los casos que en este blog se retratan, se trata de senegaleses que huyen en busca de mejores condiciones de vida y reciben asilo en nuestro país en condición de refugiados de las Naciones Unidas.

El siguiente es un relato de Mbaye Ndiaye, que llegó a Argentina hace 4 años y se gana la vida vendiendo relojes y pulseras en la avenida Corrientes.

“Llegamos primero a Brasil, en barco, después cruzamos la frontera caminando y la mayoría de nosotros nos venimos para Buenos Aires, hay algunos otros que se quedan en Brasil o van a Uruguay. En Buenos Aires cuando yo llegué no había tanta comunidad y era más difícil el trato con la gente, no sabíamos el idioma y no nos ayudaban mucho. Ahora cambió, ahora tenemos nuestras residencias en La Boca o San Telmo y la gente ya se acostumbró más a vernos. Ya no hay tanta desconfianza ni rechazo”.

Sin embargo, muchos de ellos tienen problemas con la policía, que los trata distinto por ser extranjeros, según ellos mismos explican. Son el organismo que más los discrimina por su tez morena, y los que mas trabas les ponen en el camino para que puedan trabajar con tranquilidad, en muchos casos piden varios de los artículos de bijouterie como coima para permitirles trabajar tranquilos.


El refugiado llega traumatizado a un país que le es ajeno, como así también su cultura e idioma. Se da cuenta de que a todo lo que vivió se le suman otras problemáticas: discriminación por parte de las autoridades, y también de parte de las mismas organizaciones que deberían asistirlo, como el ACNUR. Argentina si bien da asilo a quien lo requiera, no cuenta con una política de asistencia socioeconómica a los refugiados y en el campo de la educación carecen de valor todos los títulos universitarios y secundarios que pudieran llegar a tener.

lunes, 14 de septiembre de 2009

Puerto Pirámides

Las gigantes ballenas francas por las que es famosa la Península Valdés llegan a la zona año a año durante el mes de mayo. A 77 kilómetros de Puerto Madryn, en las costas del mar Atlántico ellas escogen esta gigantesca Reserva Natural de 360 mil hectáreas que fue declarada por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad.

El trayecto en ruta hasta la llegada al lugar es de por sí único, el mar patagónico, el Golfo Nuevo y el Golfo San José. A veinticinco kilómetros de la entrada al complejo se encuentra Puerto Pirámides, el único lugar donde vive la población nativa, y el lugar por excelencia para observar a las famosas ballenas francas del sur. Reposan allí de mayo a diciembre y son tal vez uno de los atractivos turísticos y naturales más importantes que tenga el país.

Estos gigantescos mamíferos habitan las aguas del golfo para procrear y dar a luz a sus crías. Hay seis empresas que posibilitan al visitante acercarse a las ballenas, aun más que la propia orilla del mar. Se realizan excursiones en barco que duran aproximadamente una hora. O bien también el turista puede vestirse de buzo y pasar un rato junto a las ballenas.

Sin embargo pese a tan bello paisaje, la contaminación existente en los mares suramericanos, afecta seriamente la integridad de la población de 2500 ballenas que se trasladan a estas zonas. Para evaluar estos efectos es que se hará una convención los próximos 28 y 29 de septiembre, contará con la participación de investigadores y conservacionistas de Argentina, Brasil, Uruguay, Chile y Estados Unidos será en Puerto Madryn en el Ecocentro y será financiada por el International Fund for Animal Welfare (IFAW).

domingo, 13 de septiembre de 2009

Un espejo patagónico

El lago Nahuel Huapi se encuentra ubicado dentro del Parque Nacional Nahuel Huapi y es compartido por las provincias de Neuquen y Río Negro.


Ya sea ir desde Bariloche en avión o por tierra, el encuentro repentino con ese gran espejo de agua al pie de la Cordillera y lindero a la estepa, es impresionante.


El lago cuando está en calma, es un grandioso espejo azul en el cual se reflejan los bosques y montañas, un paisaje único que se duplica en el agua.

Con el cielo nublado su color se torna gris acero. Durante los días de fuerte viento, grandes olas atraviesan el lago generalmente de oeste a este y forman pequeños arcos iris.


En verano, todas sus playas son muy concurridas y es posible disfrutar en algunas ocasiones de un chapuzón. Para los que no se arriesgan al agua fría, disfrutar de unos mates en la orilla hasta el atardecer, es una muy buena opción.


La navegación es permitida en todo el lago, con las previsiones del caso y cumpliendo los requerimientos pedidos por Prefectura.

La invitación a conocer el lago, navegarlo o simplemente disfrutarlo está hecha.

domingo, 6 de septiembre de 2009

Lo mejor de Córdoba, en su estado más puro

En los últimos años, el desarrollo turístico cordobés creció notablemente. Las bondades de las sierras se propagan por todo el mundo, y miles de personas se suman por temporada a la experiencia de las Altas Cumbres, o jugar a ser alemanes por unos días en Villa General Belgrano. Sin embargo, como cualquier lugar en el globo, también tiene su rincón escondido. En este caso se trata de El Durazno, una pequeñísima localidad de tan sólo 15 habitantes (¡!) ubicada a siete kilómetros de Villa Yacanto, en el Valle de Calamuchita. Sin luz eléctrica ni agua corriente, se erige tal vez como uno de los últimos parajes de la región sin explorar (ni explotar). Y por eso es el más puro.

La escala de verdes es la primera gran sorpresa: la aridez que la precede parece no hacerle mella, y la culpa es del río homónimo sobre el que descansa. Cristalino y frío (es agua de deshielo), en verano es parada obligatoria para refrescarse. Caminarlo ofrece una variedad de paisajes impensados, sobre todo si se incluye en la ruta el magnífico (y en muy buen estado) puente colgante. También se puede practicar pesca con mosca y señuelos (siempre con devolución obligatoria). Pero la mejor experiencia es coronar la jornada sentado en una piedra, leyendo un libro, con el correr del agua como única música de fondo, esperando el anochecer.

La única posibilidad de hospedaje son los campings (aunque algunos también empiezan a ofrecer cabañas), prolijos y muy bien atendidos. En su mayoría son estancias reacomodadas a los apurones, en donde sus dueños todavía se encuentran encantados con la nueva oportunidad. Curioso, pero entendible: las proveedurías son también los almacenes del barrio.

Para los que van sin auto, la caminata desde Villa Yacanto hasta la poblada (imposible hacer dedo) se hace difícil. Pese a ser en constante bajada, el sol arde, y no hay sombras donde descansar. El estímulo, sin embargo, no tarda en llegar: como la platea de un anfiteatro, la recompensa final se deja ver a los pocos minutos. Y no es ni más ni menos que un oasis, todo verde y puro, sin fábricas de dulces cada vez más industriales.